Leer la revista online
Leer la revista online
 

Innovación y Tecnología

Cley, el equipo mexicano que venció en innovación automotriz


por Cluster Industrial 2018-06-06 00:00:00 Compartir

Cada año desde 2014, la multinacional Valeo organiza un concurso a nivel mundial denominado Valeo Innovation Challenge, cuyo objetivo es desafiar a la población joven del mundo para desarrollar su espíritu emprendedor y contribuir a la innovación tec


Los ganadores obtienen un premio monetario, así como la posibilidad de no solo desarrollar su propia startup, sino también de volver su propuesta una realidad. En noviembre del año pasado, en un evento que casi pasó desapercibido para nuestro país a excepción de unos cuantos medios, el equipo de jóvenes que ganó el primer lugar en París, Francia, fue uno conformado por la química Yung Leeng Esperanza de Alba Chong, el ingeniero mecánico electricista César Eduardo Vázquez Martínez y el ingeniero biomédico Manuel Alejandro Vázquez Martínez, todos estudiantes de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). “Nuestro proyecto consistió en un sistema regenerativo de hidrógeno. Cuando vas acelerando el coche, buscamos recuperar la energía de frenado. La energía cinética la recuperamos convertida en energía eléctrica para, por medio de electrólisis, separar las moléculas del agua en oxígeno e hidrógeno, para conservar solo el hidrógeno por medio de un sistema que diseñamos, para inyectarlo de vuelta a la cámara de combustión. Entonces en todo este proceso, cuando vuelves a acelerar, se inyecta el hidrógeno y consumes menos gasolina”, revela en entrevista Yung Leeng de Alba. En exclusiva para la Agencia Informativa Conacyt, Yung Leeng explica cómo fue el proceso de conformación del equipo, el origen de su innovadora idea y los retos que enfrentaron. Al inquirir sobre cómo fue que iniciaron, la joven científica comenta que el encuentro casi se puede caracterizar como una casualidad del destino. “Eduardo y yo nos conocemos desde la prepa, entonces somos amigos de casi toda la vida, y él llegó conmigo presentándome este proyecto. Me dijo: 'Oye Yung, tengo esta idea, quiero ver si químicamente es posible'. Entonces fue cuando me platicó la idea y me preguntó si le entraba o no. Acepté y en la primera etapa del concurso empezamos él y yo”. Comenta que el desafío se estructuró en tres etapas. Durante la primera, ambos tuvieron que enviar un reporte de inscripción redactado en inglés, realizándolo a partir de la idea de responder qué harían cuando ganaran esa primera etapa y cómo desarrollarían la idea. Fue en esa primera etapa en la que descubrieron que competían contra mil 624 equipos de todo el mundo. La joven investigadora comenta que de esos equipos, 800 provenían de la India, aunque también había de Japón, China y, por supuesto, Estados Unidos, que juntos se conformaron como los principales a vencer. De México compitieron alrededor de 75 equipos, entre los cuales había competidores de la Universidad Politécnica de San Luis Potosí (UPSLP), del Tec de Monterrey y de la propia UASLP. El 24 de marzo recibieron una respuesta positiva para pasar a la segunda etapa. Al recibir la noticia de estar dentro de la segunda etapa, Yung Leeng cuenta que la empresa Valeo les otorgó cinco mil euros, que entonces eran alrededor de cien mil pesos mexicanos, para desarrollar la idea, lo cual les permitió patrocinar un proyecto que los diferenció en gran medida del resto de competidores. CLEY, el cual es un nombre arreglado a partir de las iniciales de los nombres de Yung Leeng y César Eduardo. Durante la preparación de su proyecto, y al ver la realidad competitiva internacional a la que se enfrentaban, tomaron la decisión de no preocuparse hasta conocer los resultados. Al recibirlos, se encontraron bastante emocionados porque era evidente que la idea había agradado a los evaluados. Cuando fueron elegidos como finalistas, tuvieron que preparar una presentación bastante dinámica para mostrar los resultados de su proyecto ya que tenían un problema. Y ese era el go kart que modificaron, ya que por su tamaño no podían llevarlo hasta París. Afortunadamente el ingenio de los jóvenes salió al rescate. Fuente: Cluster Industrial +

 




Podría interesarte...
Utilizamos cookies para asegurar la mejor experiencia en nuestro sitio web. Si se continúa navegando asumiremos que se está de acuerdo con nuestra política de cookies.

X